Arte No Más
Aquí hay textillos como literarios, imágenes como artísticas y colaboraciones como de amigos.
viernes 3 de febrero de 2012
Recuperando la casa: Sala Luis Zapata
viernes 6 de mayo de 2011
DIVORCIADAS

martes 23 de noviembre de 2010
La calle, el arte y una esperanza: 100% Ángel
Y salieorn a la calle. Hicieron suyo el corazón de Acapulco y palpitaron por tres horas con la energía que sólo los jóvenes emanan. Promueven el voto mostrando y demostrando la capacidad, talento y trabajo que realizan desde hace años en beneficio de esta ciudad. Promueven el voto a través de: la música, el baile, la pintura, el teatro y la literatura.domingo 14 de noviembre de 2010
Una tarde naranja y b boys bailando
Llegamos a las cinco de la tarde y el entusiasmo invadía ese rincón de Acapulco. Los colores amarillo y naranja se mezclaban en el espacio como se mezcló más tarde el arte y la polis, la juventud y la madurez, la espera y la esperanza.
En la Av. Lázaro Cárdenas y calle 10, los colonos aguardaban sonrientes a Luis Walton, presidente nacional del Partido Convergencia, paisano y ex candidato a presidente municipal. En medio de la espera, un grupo de chavos (esos que algunos desdeñan pero, que hoy, son protagonistas de un posible cambio en la forma de involucrar a los jóvenes en la vida política), b boys que con sus cuerpos nos hacen recordar que el mundo se mueve y, con él, nosotros y nuestras ideas. Luego el turno fué para la compañía de títeres Aus que, a través del teatro guiñol, no sólo divierten sino instruyen y provocan la reflexión.
Ahí: la risa de los niños, el grito de los jóvenes, la alegría de las señoras, el respaldo de los varones y la participación de un grupo que se fortalece cada día (100% Ángel).
A su llegada, Luis Walton saluda de mano a varios asistentes, levanta los brazos y sonríe. Los de atrás se levantan para manifestar su alegría con porras, mueven sus banderas naranjas y aplauden.
"Vengo a pedir su apoyo y su respaldo para Ángel Aguirre, pues convergencia lo apoya. A pesar que con trampas nos robaron la presidencia municipal, no cumplieron. El candidato del PRI mintió, prometió solucionar el problema del agua y no cumplió, han destruido Acapulco, lo han endeudado. Por eso estamos apyando a Ángel Aguirre, porque nos brinda esperanza", dijo Luis Walton a los colonos de la calle 10. Gritos y aplausos de los asistentes. En el ambiente, latiendo con fuerza el deseo de un Guerrero diferente. Después los saludos, las fotografías, los abrazos y las palabras de apoyo.
Una buena tarde acapulqueña para la coalición Guerrero nos une. Tarde de armonía, de concordia y de unidad.
Por Gabriel Brito, teatrista y escritor.
jueves 11 de noviembre de 2010
De jóvenes que acallaron el ruido y encontraron esperanza
¿Y esa expo-chavos de la que nadie esperaba mucho pero de la que todos se llevaron tanto, de dónde surgió? ¿fue un evento artístico o político? ¿qué llevó a tantos jóvenes hasta un hotel de la costera ese sábado por la mañana?A ese evento los convocó el arte, el entusiasmo y la esperanza. Estaban ahí porque la atmósfera externa es atroz, sínica y sucia. Se reunieron ahí a bailar, a cantar, a grafitear, a sonreír, porque afuera se les persigue y se les juzga y, aquí, se les ofreció un espacio libre de juicio y de prejuicio. Asistieron porque querían ser escuchados, porque querían ser vistos y tomados en cuenta. Porque Ángel Aguirre no puso obstáculos para que se hablara y se creara con toda libertad. Al contrario, la organización del evento estuvo a cargo de jóvenes artistas y apoyados por Lázaro Mazón (como muchos de los eventos juveniles y culturales desde que es senador) y por el regidor Oliver Quiroz quien se agregó al grupo como uno más de ellos.
Ese sábado 06 de noviembre, el trabajo artístico fue el protagonista. Los falsos egos se quedaron en la calle, conviviendo con las balas y la falta de empleo y las promesas incumplidas de un Acapulco mejor. Adentro todo era alegría, camaradería, abrazos y risas. Adentro, la posibilidad de hablar con un político de avanzada, un político que tenía qué decirles y qué ofrecerles (más allá de promesas irrisorias como las que hacen otros). Adentro, el ritmo de las percusiones hacía bailar a los chavos, el sonido del rock los hacía cantar, el grafiti les permitía reconocer un mundo diferente al que ven en los noticieros y unas alas les recordaba que es posible alzar el vuelo.
Ese sábado acudieron cinco de los escritores jóvenes más importantes de Guerrero (aunque en este sexenio zeferinista no le hayan importado al Instituto Guerrerense de Cultura, son importantes por su obra y el reconocimiento que logran donde son leídos). Y estaban ahí porque creen que es posible estructurar un proyecto serio para el desarrollo de los jóvenes y el arte. También llegaron los jóvenes pintores más sobresalientes del estado. Y los fotógrafos. Y los artesanos. Y los breakeros. Y los teatristas. Y los bailarines. Y a todos los une algo en común: Guerrero. No como un slogan de campaña, sino como un espacio al que aman.
Llegaron ahí porque la invitación no fue a pegar calcas sino a expresar su punto de vista. Llegaron porque no fueron convocados a subirse a un tráiler que los pasee por la costera de Acapulco como monos de feria en exhibición, sino a ser partícipes del cambio en una sociedad que reclama espacios y una vida tranquila. Llegaron porque se reconoció su arte y su trabajo. Llegaron porque Ángel Aguirre les representa una luz en medio de la tremenda obscuridad en que transcurre la vida de los ciudadanos guerrerenses. Llegaron y no se van a ir.
No se van a ir porque encontraron réplica y oídos dispuestos a escucharlos y retener sus ideas. No se irán porque Aguirre demostró al día siguiente, en un acto multitudinario, que tenía bien presente lo ocurrido un día antes en su encuentro con los jóvenes, cuando dijo “no más represión a los grafiteros, no más políticos en cultura sino gente especializada”.
Esa expo-chavos de la que nadie esperaba mucho, es el punto de partida de una juventud participativa, inteligente, crítica e interesada en generar un presente distinto para Guerrero. No más grillerías juveniles que no conducen a nada, no más reparto de balones y bolsitas de jugo pa` los chavos “que al cabo no dicen nada”, no más un joven en la delincuencia organizada por falta de empleo o de universidad.
Si llegaron ahí, a esa expo-chavos, es porque los arrastró la esperanza y, sí, también porque los une Guerrero y, sí, también porque ven en Ángel Aguirre una opción para lograr el tan buscado cambio. Que la esperanza se multiplique y el cambio sea real.
Gabriel Brito, escritor y teatrista.
(Una reflexión después de lo ocurrido)
