viernes 3 de febrero de 2012

Recuperando la casa: Sala Luis Zapata

No es el concreto renovado lo que festejamos. Cortamos un listón como quien corta una planta para que retoñe pronto. La razón de reunirnos no es mirar una placa laminada. Estuvimos ahí porque hace más de diez años que nadie pisaba ese salón del Domingo Soler. Y nadie lo pisaba porque pasó de ser un aula a ser una bodega y, luego, un gallinero y, después, un montón de hoyos por los que pasaba a chorros el agua de la lluvia.


Entonces, cómo no asistr y entrar para ver como recuperamos una parte de nuestra casa. Porque si algo tiene el Soler es que todo el que entra ahí no se siente un extraño, todos reconocemos en él un espacio familiar. Siempre hay algo que hemos vivido ahí dentro, como espectador, visitante o artista. Los árboles en ese teatro siempre están dispuestos a abrazarnos.


Es motivo de festejo porque cuando recuperas algo que parece perdido uno considera que sucedió un milagro. Entonces, te reunes a platicar del suceso, a mirar el hecho para corroborarlo, a comentar qué hacer ahora. Y justo ahora lo que tendría que suceder es el arte.


Acapulco, Gro., 03 de febrero de 2012

(Próxima entrega: El día que leí a Luis Zapata)












viernes 6 de mayo de 2011

DIVORCIADAS



Hay Teatro


Un texto inteligente, producción adecuada, tres actores formidables y una dirección que comienza a revelarnos su voz.


Es Divorciadas, una puesta en escena que viene a refrescar el ambiente teatral de la ciudad. Lejos del teatro panfletario y del burdo-comercial, encontramos una visión entretenida y crítica sobre las relaciones de pareja: una mujer cincuentona a la que el marido no pela, una monja que quiere divorciarse de Dios y una hipie que, entre mota y swingers, intenta retener a su Masiosare.


La virtud mayor de este montaje radica en su honestidad, no se vislumbran altas pretenciones intelectuales ni anticuados esquemas de producción efectista. Sólo tres sillones como escenografía, no se requiere más. Hay tres actores frente al público decididos a explorar, comprometidos con la escena más que con la taquilla, disfrutando el drama. Se respira el compromiso y el respeto por la profesión. Es tan divertida que uno llega a la cartarsis, a renunciar al estrés cotidiano, a creer sin duda que los griegos no se equivocaron (esta madre del teatro sí funciona).


También redescubrimos el talento actoral del teatro guerrerense. Hansel Montejo, como no lo habiamos visto antes, en un personaje donde nos muestra su vitalidad y pericia, dejando atrás el tetaro de forma y escarbando en las arterias de la mímesis. El caso de Yoshua Navarrete, quien interpreta a Xóchitl, resulta una gratísima sorpresa. Es la muestra de que un actor mal dirigido nunca llega a buen puerto. Pero este no es el caso, ahora vemos a Yoshua con una capacidad física y energética inesperada, con un planteamiento claro de su rol en la escena y con varias puntadas cómicas que hicieron carcajear al auditorio (tal vez, el menos acostumbrado a interactuar con el público, pero muy decidido a hacerlo cada vez con mayor arrojo). Ilian Blanco es siempre un seductor, un gigoló de la escena, que enamora al público y lo lleva al cielo o al infierno (según sea el caso del personaje y la obra). Haciendo gala de su capacidad para provocar al otro, con Sor Simplicia desnuda los vicios de la moral, arremete con astucia contra el sistema derechista y encuentra la medida para no desproporcionarse en medio de tremenda farsa. Un hallazgo actoral, diría yo. Es difícil conformar un elenco que se encuentre tan agusto y tan bien comunicado en el escenario.


De Pepe Códova hay que decir que ha pegado en el clavo. Aunque muchos lo pensaron, nadie había concretado con éxito una temporada de teatro cabaret en Acapulco. Su Divorciadas, acerca el teatro a los que siempre prefieren el antro (la mayoría). Y lo acerca de una forma que no se vuelve una vacuna contra el teatro, sino un descubrimiento ameno y desparpajado. El montaje funciona perfecto para el espacio y para el público. Con una poética kitsch que no raya en la saturación de elementos y un lenguaje coloquial que nunca coquetea con lo frívolo (es sarcástico y, en momentos, ácido). Es apenas el comienzo de un director de quien demandamos ver más.


Celebro pues, como siempre hay que celebrar, el buen teatro. Enhorabuena.






martes 23 de noviembre de 2010

La calle, el arte y una esperanza: 100% Ángel

Y salieorn a la calle. Hicieron suyo el corazón de Acapulco y palpitaron por tres horas con la energía que sólo los jóvenes emanan. Promueven el voto mostrando y demostrando la capacidad, talento y trabajo que realizan desde hace años en beneficio de esta ciudad. Promueven el voto a través de: la música, el baile, la pintura, el teatro y la literatura.

El jueves pasado, los jóvenes del grupo ciudadano 100% Ángel, salieron a compartir su arte con los demás, a ganar la confianza de la comunidad no sólo a través de propaganda sino de hechos y actitudes, no a través de discursos sino de acciones, no a través de agresiones sino de concordia, alegría y camaradería. Y es que los muros de la violencia, el desempleo, la injusticia social y la discriminación no se saltan brutalmente, sino se les rodea con ingenio y se les deja atrás.
La muestra de apertura, libertad, compromiso y capacidad de un candidato, es el trabajo de sus simpatizantes. Por eso salieron a la calle a trabajar desde su música, desde su baile y desde su espíritu joven. Así nos muestran que todo es posible. Así nos muestran que en medio del tráfico puede permanecer una sonrisa si la música nos envuelve en su ritmo. Así nos muestran que nada hay que hermane de manera más profunda que el arte. Así nos muestran que la unidad y la alegría no son ideales lejanos.

Los jóvenes de 100% Ángel salieron a las calles y van a permanecer ahí, motivados por sus sueños, impulsados por el deseo de un Guerrero justo, sostenidos por las ganas de hacer "algo" para conseguir el anhelado cambio, aniamdos por la confianza que les ha brindado Ángel Aguirre en su primer encuentro hace unas semanas en la Expo-chavos.

Van a ir por toda la ciudad y, si suman más apoyo, irán a cualquier rincón de Guerrero. Si los topas no dudes en unirte o detenerte a compartir con ellos una sonrisa, ese siempre será un gran pago para el espíritu.
Por Gabriel Brito, teatrista y escritor.

domingo 14 de noviembre de 2010

Una tarde naranja y b boys bailando

Si soñar no cuesta nada, entonces, sueña. Si volar ya es posible, entonces, vuela.

Llegamos a las cinco de la tarde y el entusiasmo invadía ese rincón de Acapulco. Los colores amarillo y naranja se mezclaban en el espacio como se mezcló más tarde el arte y la polis, la juventud y la madurez, la espera y la esperanza.

En la Av. Lázaro Cárdenas y calle 10, los colonos aguardaban sonrientes a Luis Walton, presidente nacional del Partido Convergencia, paisano y ex candidato a presidente municipal. En medio de la espera, un grupo de chavos (esos que algunos desdeñan pero, que hoy, son protagonistas de un posible cambio en la forma de involucrar a los jóvenes en la vida política), b boys que con sus cuerpos nos hacen recordar que el mundo se mueve y, con él, nosotros y nuestras ideas. Luego el turno fué para la compañía de títeres Aus que, a través del teatro guiñol, no sólo divierten sino instruyen y provocan la reflexión.

Ahí: la risa de los niños, el grito de los jóvenes, la alegría de las señoras, el respaldo de los varones y la participación de un grupo que se fortalece cada día (100% Ángel).

A su llegada, Luis Walton saluda de mano a varios asistentes, levanta los brazos y sonríe. Los de atrás se levantan para manifestar su alegría con porras, mueven sus banderas naranjas y aplauden.

"Vengo a pedir su apoyo y su respaldo para Ángel Aguirre, pues convergencia lo apoya. A pesar que con trampas nos robaron la presidencia municipal, no cumplieron. El candidato del PRI mintió, prometió solucionar el problema del agua y no cumplió, han destruido Acapulco, lo han endeudado. Por eso estamos apyando a Ángel Aguirre, porque nos brinda esperanza", dijo Luis Walton a los colonos de la calle 10. Gritos y aplausos de los asistentes. En el ambiente, latiendo con fuerza el deseo de un Guerrero diferente. Después los saludos, las fotografías, los abrazos y las palabras de apoyo.

Una buena tarde acapulqueña para la coalición Guerrero nos une. Tarde de armonía, de concordia y de unidad.

Por Gabriel Brito, teatrista y escritor.


jueves 11 de noviembre de 2010

De jóvenes que acallaron el ruido y encontraron esperanza

¿Y esa expo-chavos de la que nadie esperaba mucho pero de la que todos se llevaron tanto, de dónde surgió? ¿fue un evento artístico o político? ¿qué llevó a tantos jóvenes hasta un hotel de la costera ese sábado por la mañana?

Esa expo-chavos fue organizada por un grupo de jóvenes que no militan en ningún partido, que a partir del trabajo y apoyo del senador Lázaro Mazón creyeron en que hay política efectiva.

A ese evento los convocó el arte, el entusiasmo y la esperanza. Estaban ahí porque la atmósfera externa es atroz, sínica y sucia. Se reunieron ahí a bailar, a cantar, a grafitear, a sonreír, porque afuera se les persigue y se les juzga y, aquí, se les ofreció un espacio libre de juicio y de prejuicio. Asistieron porque querían ser escuchados, porque querían ser vistos y tomados en cuenta. Porque Ángel Aguirre no puso obstáculos para que se hablara y se creara con toda libertad. Al contrario, la organización del evento estuvo a cargo de jóvenes artistas y apoyados por Lázaro Mazón (como muchos de los eventos juveniles y culturales desde que es senador) y por el regidor Oliver Quiroz quien se agregó al grupo como uno más de ellos.

Ese sábado 06 de noviembre, el trabajo artístico fue el protagonista. Los falsos egos se quedaron en la calle, conviviendo con las balas y la falta de empleo y las promesas incumplidas de un Acapulco mejor. Adentro todo era alegría, camaradería, abrazos y risas. Adentro, la posibilidad de hablar con un político de avanzada, un político que tenía qué decirles y qué ofrecerles (más allá de promesas irrisorias como las que hacen otros). Adentro, el ritmo de las percusiones hacía bailar a los chavos, el sonido del rock los hacía cantar, el grafiti les permitía reconocer un mundo diferente al que ven en los noticieros y unas alas les recordaba que es posible alzar el vuelo.

Ese sábado acudieron cinco de los escritores jóvenes más importantes de Guerrero (aunque en este sexenio zeferinista no le hayan importado al Instituto Guerrerense de Cultura, son importantes por su obra y el reconocimiento que logran donde son leídos). Y estaban ahí porque creen que es posible estructurar un proyecto serio para el desarrollo de los jóvenes y el arte. También llegaron los jóvenes pintores más sobresalientes del estado. Y los fotógrafos. Y los artesanos. Y los breakeros. Y los teatristas. Y los bailarines. Y a todos los une algo en común: Guerrero. No como un slogan de campaña, sino como un espacio al que aman.

Llegaron ahí porque la invitación no fue a pegar calcas sino a expresar su punto de vista. Llegaron porque no fueron convocados a subirse a un tráiler que los pasee por la costera de Acapulco como monos de feria en exhibición, sino a ser partícipes del cambio en una sociedad que reclama espacios y una vida tranquila. Llegaron porque se reconoció su arte y su trabajo. Llegaron porque Ángel Aguirre les representa una luz en medio de la tremenda obscuridad en que transcurre la vida de los ciudadanos guerrerenses. Llegaron y no se van a ir.

No se van a ir porque encontraron réplica y oídos dispuestos a escucharlos y retener sus ideas. No se irán porque Aguirre demostró al día siguiente, en un acto multitudinario, que tenía bien presente lo ocurrido un día antes en su encuentro con los jóvenes, cuando dijo “no más represión a los grafiteros, no más políticos en cultura sino gente especializada”.

Esa expo-chavos de la que nadie esperaba mucho, es el punto de partida de una juventud participativa, inteligente, crítica e interesada en generar un presente distinto para Guerrero. No más grillerías juveniles que no conducen a nada, no más reparto de balones y bolsitas de jugo pa` los chavos “que al cabo no dicen nada”, no más un joven en la delincuencia organizada por falta de empleo o de universidad.

Si llegaron ahí, a esa expo-chavos, es porque los arrastró la esperanza y, sí, también porque los une Guerrero y, sí, también porque ven en Ángel Aguirre una opción para lograr el tan buscado cambio. Que la esperanza se multiplique y el cambio sea real.

Gabriel Brito, escritor y teatrista.
(Una reflexión después de lo ocurrido)